jueves, enero 18, 2007

LA HISTORIA DE UN IDIOTA

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el idiota de la aldea, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas limosnas.
Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas, una grande de 400 reales y otra pequeña, de 2000 reales.
Él siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.
"Lo sé, respondió, no soy tan bobo. Ésta vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y ya no voy a ganar más monedas..."

Concentración

Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro. "Ahí está", le dijo el viejo, "¡a ver si puedes igualar eso!". Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo. "Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme. Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro. "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

Soñando

El gran maestro Taoísta Chuang Tzu soñó una vez que era una mariposa revoloteando aquí y allá. En el sueño no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era sólo una mariposa. De pronto, se despertó y se encontró ahí acostado, una persona otra vez. Pero entonces pensó para sí mismo, "¿Era antes un hombre que soñaba ser una mariposa, o soy ahora una mariposa que sueña ser un hombre?"

Una noche sin alojamiento

Ocurrió en la vida de una famosa adepta zen. Se llamaba Rengetsu... Muy pocas mujeres han llegado hasta el final del camino zen. Ella era una de esas pocas mujeres. Estaba haciendo una peregrinación. Llegó a un pueblo al atardecer y se puso a pedir alojamiento para esa noche, pero los aldeanos le cerraban sus puertas. Estaban en contra del zen. El zen es tan revolucionario, tan absolutamente rebelde, que resulta muy difícil de aceptar. Si lo aceptas te transformarás; si lo aceptas tendrás que pasar por el fuego y nunca volverás a ser el mismo. Las personas tradicionales siempre han estado en contra de la verdadera religión. La tradición es todo lo que es falso en la religión. Los aldeanos deben haber sido budistas tradicionales y no querían que la mujer pasara la noche en el pueblo; querían que se fuera.
Era una noche fría; la mujer no tenía alojamiento y estaba hambrienta. Tuvo que pasar la noche al abrigo de un cerezo del campo. Como hacía tanto frío no podía dormir bien. Y el lugar era peligroso, estaba lleno de animales salvajes. A medianoche el frío la despertó y vio, contra el cielo nocturno, las flores del cerezo totalmente abiertas, riendo a la brumosa luna. Sobrecogida por la belleza de la escena, se puso de pie e hizo una reverencia mirando hacia el pueblo, pronunciando estas palabras: Gracias a tu bondad al negarme alojamiento me he encontrado debajo de las flores esta noche de luna brumosa. Se sentía agradecida. Daba las gracias a quienes le habían negado alojamiento porque, si hubiera dormido bajo un techo, se habría perdido esta bendición: estas flores de cereza y estos susurros de la misteriosa luna, y el silencio de la noche, el absoluto silencio de la noche. No estaba enfadada, aceptaba la situación. Y no sólo la aceptaba y le daba la bienvenida; se sentía agradecida.
Uno se convierte en un buda en el momento en que acepta todo lo que la vida le trae con gratitud.

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miércoles, noviembre 22, 2006

¿ASI?

Una hermosa muchacha de la aldea estaba embarazada. Sus padres enojados, exigieron saber quién era el padre. Al principio resistente a confesar, la ansiosa y desconcertada muchacha finalmente señaló a Hakuin, el maestro de Zen a quien todos anteriormente reverenciaban por vivir una vida tan pura.
Cuando los ultrajados padres enfrentaron a Hakuin con la acusación de su hija, él contestó simplemente
“¿Eso es así?”.
Cuando el niño nació, los padres se lo trajeron a Hakuin, quien ahora era visto como un paria por la aldea entera. Exigieron que tomara el cuidado del niño, puesto que era su responsabilidad.
“ ¿Así?”, dijo Hakuin tranquilamente mientras aceptaba al niño.
Por muchos meses cuidó muy bien del niño, hasta que la hija no pudo resistir más la mentira que había dicho. Confesó que el padre verdadero era un joven de la aldea que había intentado proteger. Los padres fueron de inmediato donde Hakuin para ver si devolvería al bebé. Con abundantes disculpas explicaron lo qué había sucedido.
“¿Así?”, dijo Hakuin mientras les entregaba al niño

lunes, octubre 23, 2006

Una situación tensa

Un día mientras caminaba a través de la selva un hombre se topó con un feroz tigre. Corrió pero pronto llegó al borde de un acantilado. Desesperado por salvarse, bajó por una parra y quedó colgando sobre el fatal precipicio. Mientras el estaba ahí colgado, dos ratones aparecieron por un agujero en al acantilado y empezaron a roer la parra. De pronto, vio un racimo de frutillas en la parra. Las arrancó y se las llevó a la boca. ¡Estaban increíblemente deliciosas!

El Maestro campana

Un nuevo estudiante se aproximó al maestro Zen y le preguntó como podía prepararse para su aprendizaje.
"Piensa que soy una campana", explicó el maestro. "Dame un golpe suave y tendrás un pequeño sonido. Golpéame duro y recibirás un repique fuerte y resonante".

domingo, octubre 15, 2006

Un hombre...

Un hombre esta solo, murmurando, hablando. Un amigo se le acerca y le pregunta:

- ¿Estás hablando con alguien?, hace rato te veo que murmuras.
- Estoy hablando conmigo mismo (dice el hombre)
- ¿Y que te dices a ti mismo?.
- No sé, no me estoy prestando atención.

Pasará

Un estudiante fue con su maestro de meditación y dijo,
"¡Mi meditación es horrible! Me siento tan distraido, o me duelen las piernas, o me estoy quedando dormido constantemente. ¡Es horrible!"
"Pasará", dijo el maestro con toda naturalidad.
Una semana después, el alumno volvió con su maestro.

"¡Mi meditación es maravillosa!¡ Me siento tan conciente, tan tranquilo, tan vivo! ¡Es maravilloso!
"Pasara", dijo el maestro con toda naturalidad.

miércoles, octubre 11, 2006

¡Que par de cuadrados!

Publicado por Andresk el 11 de Octubre del 2006.

martes, octubre 10, 2006

Uno clasico

Estaban dos monjes mirando flamear una bandera y uno decia
"lo que se mueve es el viento"
y el otro decia
"no, lo que se mueve es la banderola".
Llega un tercero y dice
"ni el viento ni la bandera se mueven, lo que se mueve es la mente de ustedes".
Versión 1- dicen que el tercero era hui neng.
Versión 2- el cuarto participante era una monja y dice "los tres estan equivocados! esto es un koan"

domingo, octubre 08, 2006

Un hombre sencillo

Un hombre muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tenía deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia.Pidió ser aceptado como novicio, pero los monjes pensaron que era un hombre tan simple e iletrado que no podría entender ni las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios.
Como lo vieron interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron se ocupara diraiamente de barrer el jardín.
Así, durante años, el hombre barrió minuciosamente el jardín sin faltar ni un solo día a su deber.
Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en su actitud: se veía tranquilo, gozoso, equilibrado, emanaba de todo...Era una atmósfera de paz sublime y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes al hablar con él se dieron cuenta que había obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón.
Extrañados le preguntaron si había seguido alguna práctica o método especial, pero el hombre, muy sencillamente, repuso:

-No, no he hecho nada, creedme.Me he dedicado diariamente, con amor a limpiar el jardín y cada vez que barría la basura, pensaba que estaba barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.

El maestro dice: El mayor ignorante hallará la paz si su intención es genuina; el erudito más destacado proseguirá a oscuras si su intención no es la correcta.

sábado, octubre 07, 2006

El maestro, el jardinero y el invitado

El maestro, el jardinero y el invitado
El anhelo de la mente es ser extraordinaria es hacer cosas extraordinarias y ser reconocida. El ego tiene hambre y sed de reconocimiento de seguidores, de admiradores. Algunos alcanzan ese sueño a través de las riquezas, otros a través del poder, de la política; otros realizan el sueño por medio de milagros, de juego malabares, pero el sueño permanece: «No puede soportar ser nadie». Y eso es un milagro; cuando aceptas que no eres nadie, cuando eres tan ordinario como todo lo que te rodea, cuando no pides reconocimiento, cuando puedes existir como si no existieras. El milagro es estar ausente.
Esta historia es preciosa, una de las más hermosas anécdotas zen, y Bankei es un Maestro genial. Pero Bankei era un hombre ordinario.

En una ocasión Bankei estaba trabajando en su jardín. Llegó un buscador, un hombre que buscaba un Maestro, y preguntó a Bankei:
—Jardinero, ¿dónde está el maestro?
Bankei se rió y dijo:
—Espera. Atraviesa esa puerta y dentro encontrarás al Maestro.
El hombre dio la vuelta y entró. Vio a Bankei sentado en un trono, era el mismo hombre que había visto fuera, el jardinero. El buscador preguntó:
—¿Estás tomándome el pelo? Baja de ese trono. Lo que haces es sacrílego, ¿es que no tienes respeto por tu Maestro?
Bankei bajó, se sentó en el suelo y dijo:
—Bueno, ahora lo tienes difícil. No vas a encontrar a ningún maestro por aquí... porque yo soy el Maestro.
Al hombre le resultaba difícil ver que un gran Maestro pudiera trabajar en el jardín, que pudiera ser ordinario. Se fue. No pudo creer que aquel hombre fuera el Maestro; perdió su oportunidad.

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Formamos este grupo: AndresK y... Jorgelina y... Pez y... Marcelo y... Manuel y... Horacio y... César y...